3.¡Hazlo! Solo disfruta
¿Por qué nos obligamos a nosotros mismos a hacer solo lo que somos buenos haciendo y no lo que disfrutamos? Nos cargamos de estándares en todo. Nos hemos acostumbrado a ser evaluados todo el tiempo y a que un número o un adjetivo, determinado arbitrariamente por agentes externos, determinen si lo que hacemos vale algo o no. El sistema educativo hizo un trabajo perfecto al crear en nosotros la falsa percepción de que un valor cuantitativo es la única forma en la que podemos medir nuestro aprendizaje, y a partir de eso, se va construyendo el deseo de que todo lo realizado sea evaluado positivamente. Lamentablemente, en muy pocas ocasiones nos apartamos de ese estrés que genera el no ser “buenos” en algo. Entonces, decidimos hacer solo lo que, en el juicio de otros, hacemos bien y no lo que realmente nos apasiona. ¿Por qué no nos permitimos disfrutar nuestros hobbies? Solo disfrutarlos, sin la pretensión de la excelencia. El tiempo es tan breve como para vivir siempre ha...