5. Crítica
Todas nuestras acciones están sometidas a la opinión de los demás. Es algo hasta cierto punto inevitable. Somos seres sociales que interactúan con múltiples individuos todo el tiempo, y cada uno de estos tienen perspectivas diferentes a la nuestra.
La forma de ver la vida de cada persona es propia, y aunque pueda existir cierta consonancia con la de otra persona, esta nunca será exactamente igual. Los contextos en los que se desarrollan los seres que son parte de la sociedad son completamente distintos. Todos hemos vivido situaciones distintas y hemos sido sometidos a diversos métodos de crianza. Así que, pretender una uniformidad de pensamiento y de evaluación de las acciones, carece de sentido.
Cada ser ve la vida propia y la ajena de acuerdo a su sesgo particular. Partiendo de esto, podemos comprender que las actividades que realizamos son juzgadas por los demás.
En otras palabras, es inevitable que nosotros y nuestras acciones sean sometidas a la crítica de propios y extraños.
¿Qué tanto peso le damos a la opinión de los demás? ¿Deberíamos darle importancia? ¿Existe la crítica constructiva?
Esos comentarios que nos hacen, directa o indirectamente, solo tendrán la relevancia que nosotros mismos decidamos darles. Al final, son solamente palabras y estas adquieren peso cuando nosotros les damos significado.
A decir verdad, no creo que exista ninguna persona en el mundo que realmente no sea afectada por estos juicios arbitrarios. Quienes dicen actuar conforme a su propia opinión sin darle importancia a esto que estamos refiriendo, en realidad le están dando tanto poder que tienen que asegurarse de informarles que sus opiniones no les afectan.
Los efectos que las
críticas tienen en nosotros van a depender de la capacidad que tengamos de
absorber el impacto de estas y de la madurez emocional que hayamos
desarrollado. Aunque definitivamente también debemos considerar que aquel dicho
de “las palabras se toman de quien vienen”, cobra vital importancia en esto.
No es lo mismo que opine de ti y de tus actos un perfecto desconocido a que esas palabras provengan de alguien con el cual tienes un vínculo emocional fuerte y relevante para ti.
Debemos siempre tener en cuenta que toda crítica es destructiva, ese falso concepto de “crítica constructiva”, es un concepto que elaboramos para justificar algún comentario que hacemos de los demás.
Toda crítica es destructiva, el gran diferenciador es lo que pretende destruir. Puede buscar destruir alguna actitud, pensamiento, acción negativa o a la persona misma a quien refiere el juicio emitido.
En el primer caso deberíamos prestar completa atención, porque quizá sean llamadas de alerta oportunas para cambiar patrones de conducta que resultan perjudiciales a nosotros mismos y/o a nuestra convivencia social. Lo segundo es algo que muchas veces se disfraza de buenas intenciones pero que ha destruido a tantas personas que es imposible contabilizar el total de ellas.
Nunca deberíamos emitir juicios sobre otros y sobre sus acciones, pero es inevitable que lo hagamos. Lo que sí es que deberíamos refrenar nuestra lengua, dedos y cualquier forma en la que podamos materializar esta crítica, sobre todo cuando nadie nos ha pedido nuestra opinión al respecto.
En pocas palabras,
guarda tus juicios no solicitados sobre los demás y sobre lo que han hecho para
ti. En menos palabras, cállate si nadie pidió tu opinión.
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